Puertas de herrería


Puertas de herrería





Los frentes de las casas y edificios del siglo XVIII le otorgaban a la puerta de entrada mucha importancia. Las puertas de entradas eran todas realizadas de forma artesanal con diseños de los mismos propietarios o por la sugerencia del arquitecto que bosquejó la construcción. Los portales eran altos y amplios para que permitan el ingreso del mobiliario que en la mayoría de los casos eran compactos y de volumen sin la posibilidad de desarmarlos.

Puertas de herreria

Los portales de hierro forjado con  volutas y adornos se realizaban moldeando las varillas de hierros incandescentes mediante fraguas y a golpes de martillo hasta lograr la forma perfecta indicada por el diseño. Las puertas de herrería modificaron sus formas de fabricación con la llegada de industrialización donde máquinas forjadoras podían darle forma a los hierros en frio sin la necesidad de fraguarlos. En el presente se imponen los portales de chapones ciegos de metal de líneas rectas con algunas molduras de refuerzos acompañados por ventanales con  barrotes de hierro redondo –o cuadrado- con aplicaciones de decoraciones de bronce o de metales dorados para darle el portal un toque de mayor elegancia y distinción.

Puertas de herrería

En la actualidad las pinturas y coberturas aplicadas a los hierros de las puertas son compuestas con materiales químicos que impiden su oxidación y lacas protectoras aplicadas a pincel o soplete. Hay también procedimientos de aplicación de pintura en polvo horneada que mantiene sus cualidades protectoras y brillo durante mucho tiempo. Otra opciones son los procedimientos químicos el tratamiento de metales ferrosos de pavonado, cromado, galvanizado o cincado con distintas tonalidades.